El Haras | Pre Training

Tiempo de preparación y realidad

El trabajo iniciado en el haras tiene su continuidad en City Bell, otra localidad bonaerense, más cercana a los principales hipódromos. En el kilómetro 13 del camino General Belgrano y a unos 40 minutos del centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sobre 70 hectáreas se focaliza la tarea en la formación física y preparación de los productos para las ventas, el pre training, el entrenamiento y la recuperación de caballos con lesiones.

Desde que en se compraron esos terrenos la inversión y el crecimiento fue incesante. En sus instalaciones hay seis galpones con lugar para 120 caballos y otro con capacidad para 30.000 fardos de pasto. Los dos picaderos se utilizan para la doma, tarea que comienza en uno circular, trabajando hacia ambos lados alrededor de diez días. Luego se extiende a uno grande, donde los animales van montados y se incorpora el uso del mandil y del filete. Y culmina en una pista que alcanza los 2500 metros, repartidos en un óvalo de 1600 y una recta de 900, y requiere de un mantenimiento permanente para conservarla en las mejores condiciones.

Allí, todas las mañanas se pone atención en el entrenamiento de los caballos en competencia, además del trote y galope de los más avanzados en la doma. Esto  incluye un ejercicio entre varios productos en el que se simula un final de carrera, para acostumbrarlos a los terronazos y sumar experiencia para correr en distintos sectores del pelotón. Otra tarea educativa que también tiene su punto de partida allí es la de familiarizarlos con los partidores. Y una vez por semana, el vareo está en las manos más confiables, las del jockey peruano Edwin Talaverano, que monta los caballos de Firmamento desde 2006.

La alimentación y la sanidad resultan claves en el posterior rendimiento. En esas fértiles tierras se cultiva la avena, que se brinda a los caballos en tres raciones diarias, mezcladas con vitaminas, calcio y lino, pensando en su conformación y su pelaje. Las camas se llenan de los fardos que allí mismo se siembran. 

Desde 2008, la muestra de los productos que serán subastados comienza en el recorrido tradicional, por una de las calles internas, y finaliza en un innovador Tattersal, con reminiscencias del hipódromo de Churchill Downs. El centro de reunión, con capacidad para alrededor de 100 personas, es un lugar para amigos diseñado especialmente para que se observen a las potrancas y potrillos mientras se disfruta de una comida o un café, como si se estuviera en el living de su casa.

El haras se reserva todos los años un reducido grupo de yeguas, con la idea de renovar el plantel de madres y mantener la calidad de sus mejores líneas. El resto de la producción se ofrece en cinco etapas, desde el verano hasta la primavera, con remates que ocupan lugares tradicionales en el calendario, además de la tradicional venta Otoño de yeguas madres.

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